sábado, agosto 02, 2014

La tragedia de los servicios públicos de atención a la salud, una imposibilidad institucional.

El asunto es simple, el médico institucional, esto es, el funcionario público que pertenece de una institución del estado y presta servicios de atención profesional a la salud, es, por definición, un traidor de las prácticas más humanistas del arte y ciencia médica, traidor por necesidad y por obligación, no podría ser de otra manera, de lo contrario, tendría que renunciar a su cargo público.
Cada vez que un médico institucional ofrece un servicio de salud pública, de modo previo, el médico se encuentra sujeto a las regulaciones y restricciones de la institución a la que pertenece, y esto incluye, limitaciones en cuanto a insumos médicos y restricciones ante la libertad de prescripción médica. Por ejemplo, si un paciente con diagnóstico previo de Epoc (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) acude con su médico en turno, pese a que la recomendación mundial para la atención correcta de esta enfermedad consiste en el uso de un micronebulizador casero y el uso de broncodilatadores selectivos y monitoreo radiográfico, las limitaciones de la institución obligarán al médico a utilizar los escasos recursos e insumos para atender el padecimiento del enfermo, aún cuando estos no sean los más recomendados, más aún, el médico tampoco podrá, en un acto de honestidad burocrática (si es que eso existe), prescribir los medicamentos y dispositivos médicos más eficientes para el enfermo aún cuando éste tenga que solventarlo por su cuenta, ya que este actuar sería en sí, una paradoja política para el Estado, ya que, como bien es sabido, el Estado tiene la obligación de ofrecer los servicios de salud a sus derechohabientes, y actuar de modo ético sería al mismo tiempo, cometer un atentado contra la institución de salud y el Estado.

domingo, julio 08, 2012

El primer canon del Emperador Amarillo - Medicina Tradicional China






En alguna historia fantástica, Borges nos narra sobre cómo el Emperador Amarillo salvó al mundo entero de la invasión de los seres detrás del espejo, y de cómo con su magia los confínó al mundo en espéculo castigados a perder su forma e imitar el movimiento de los hombres. Ese mismo hombre sabio (o dios), según la mitología, fue el creador de la medicina conocida ahora como tradicional china, aquí uno de los documentos encontrado en un rincón de Scrib, que lo disfruten.

Huangdi Neijing - El primer canon del Emperador Amarillo 

Jorge Luis Borges, Manual de zoología fantástica, Ed. FCE, Col. Brevarios P. 14

jueves, junio 07, 2012

La Fiebre del Dengue y el Pecado Original Antigénico

En memoria a Ray Bradbury (1920 - 2012),
quien con Fahrenheit 451 me acercó a la ciencia.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás" (Génesis 3:19)

Una vez que el sistema inmune es puesto a prueba por la exposición a algún agente patológico (hongo, virus, bacteria o quimera), la primera reacción de defensa consiste en la producción masiva de anticuerpos altamente específicos contra el enemigo en cuestión. La clave del asunto, es la "especificidad", esta es tan elevada, que aún cuando haya leves diferencias entre los enemigos patológicos, la defensa sólo será efectiva única y exclusivamente contra los primeros enemigos que iniciaron el ataque, y aquí es donde comienza el problema.

La Fiebre del Dengue es causada por un virus que se presenta en cuatro versiones distintas, tan parecidas entre ellas que es casi imposible poder distinguirlas, a estas presentaciones las conocemos como “serotipos”, y a sus diferencias "epítope".

Así entonces, el virus del Dengue tiene cuatro serotipos, ni más, ni menos. DENV-1, DENV-2, DENV-3 y el DENV-4.

En un escenario de enfermedad, cualquiera de los cuatro serotipos puede dar lugar a uno ataque inicial, en consecuencia, el sistema inmune genera una “primera respuesta” que lo salva y lo condena, comete un pecado que lo expulsa de la inmunidad permanente.

Al iniciar la primera respuesta al ataque, el sistema de defensa fabrica un anticuerpo que es altamente eficaz para neutralizar y erradicar única y exclusivamente al serotipo viral atacante. Ese primer ataque lo conocemos como Dengue Clásico, y puede originarlo cualquiera de los cuatro serotipos de Dengue existentes, dada la respuesta primaria tan eficiente, el dengue clásico suele ser una enfermedad de bajo perfil, con síntomas leves a moderados y con una rápida resolución en el paciente sano.

El escenario de enfermedad puede tener varias posibilidades, tan dramáticas y alucinantes como un caso en el que los cuatro jinetes (es decir, serotipos) se presenten todos al mismo tiempo, en cuyo caso, aún así, el sistema inmune fabrica un defensa específica sólo contra el primero en llegar. (si el amable lector goza de imaginación desbordada y plantea la posibilidad de un empate entre los cuatro serotipos, debo decirle, que no tenemos la más remota idea de lo que sucedería en ese catastrófico escenario).

Una vez resuelto el dengue clásico, el paciente afectado gozará del fenómeno llamado, “memoria inmunológica”, esto significa, que en caso de volver a ser atacado por el mismo virus del dengue y por el mismo serotipo, su cuerpo enviará de manera inmediata los anticuerpos previamente diseñados durante el primer ataque, y lo hará tantas veces y tan velozmente como sea necesario, el mecanismo es tan eficaz y eficiente que incluso, el mismo paciente, ni siquiera notará que ha sido ataco una y otra y otra vez por el mismo virus del mismo serotipo.

Y sin embargo, como el lector notará, las dificultades comienzan cuando el ataque subsecuente está a cargo de un serotipo distinto al del la respuesta original, y aquí debía terminar mi escrito y dejar a cargo de la imaginación del lector el final de esta historia, pero intentaré darle conclusión tan sólo por no dejar pasar la oportunidad de escribir algo sangriento y terrorífico.

Al ocurrir un segundo ataque causado por un serotipo viral distinto al del primer ataque, la memoria inmunológica del paciente enfermo intentará protegerlo enviando de modo inmediato las defensas diseñadas previamente contra el primer serotipo atacante, desafortunadamente para el pobre doliente, estas defensas serán inútiles contra esta nueva versión, muy similar, pero distinta, de la versión original. Sorprendido de las balas de goma del sistema de defensa del enfermo, el nuevo serotipo del virus del dengue hará del cuerpo de del enfermo, un parque de diversiones. La enfermedad causará (por mecanismo que no describiré) una disminución dramática el nivel de plaquetas, lo que traerá en consecuencia sangrados y hemorragias potencialmente letales, el enfermo, en sí, llorará lágrimas de sangre y orinará un río hemático, en fin, su vida, estará en grave peligro: El Dengue Hemorrágico.

No vaya a pensar, el amable lector, que el sistema inmune del ser humano presenta una falla de diseño o de planeación, todo lo contrario, la especie humana, es poseedora del mejor sistema de defensa que existe en todas las criaturas conocidas de este planeta. En experimentos realizados en condenados a muerte durante la guerra fría, científicos (condenados al desprecio) inocularon incluso material extraterrestre al cuerpo de los condenados para poner a prueba el sistema de defensa humano, encontrando una asombrosa respuesta altamente efectiva contra el material recolectado de las estrellas.

El pecado original antigénico, es un excepción, es un punto de inflexión de la muralla, son tan pocas las enfermedades que hacen uso de esta debilidad, entre ellas, el virus del Dengue, la Malaria (paludismo), el SIDA o la GRIPA. Es por esta razón que nuestra principal herramienta de protección médica, la vacunación, carece de efecto contra estas enfermedades, por el contrario, una vacuna en lugar de ayudar, puede poner en grave riesgo al paciente sano al exponerlo a una primera presentación del serotipo agresor, sin ofrecer protección alguna contra el resto de los serotipos atacantes.

En un futuro cercano, tendremos las herramientas que permitan parchar este agujero de nuestro sistema de defensa, en tanto, querido paciente, evite a esos terribles mosquitos y procure su erradicación. Sálvese quien pueda!.


Referencias

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